¿Cómo osamos a tratar a los niños como seres que no comprenden nuestras palabras, por qué les hablamos de forma lenta y con voz aguda si nos van a entender igual o cuál es el motivo de ignorar la opinión de uno de tus hijos?
No nos damos cuenta, pero son ellos los menos perjudicados socialmente; todavía no están llenos de prejuicios, aunque algún día los tendrán; aún son inocentes, aunque algún día mentirán; y en esos años no suelen tener miedo a lo que los demás piensen de ellos.
Por desgracia, esa edad en la que los niños dicen y hacen lo que piensan es cada vez más limitada. Deben ser escuchados, no cohibidos. Son ellos quienes se preocupan por situaciones o acciones morales, no tan frívolas y, a menudo, se plantean preguntas más inteligentes que los adultos. Y nos atrevemos a infravalorarles....

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