Una noche apareció. El viejo del sillón no fue capaz de distinguir si era sombre o luz; forma humana o no. Al presentarse le advirtió: “ Esta no es tu vida, no la mereces; para bien o para mal, te has equivocado.”
Y tras pronunciar estas palabras, como un soplo de aire que trae consigo una puñalada de confusión, desapareció.
La noche siguiente volvió; una sombra esta vez y le reprochó: “ No me escuchaste. Esta no es tu vida, te has equivocado;tu hija no es tal.”
Tras la segunda aparición el hombre se levantó del sillón. Quiso comprobar la realidad de su visión.
No era palpable o quizás sí en otro mundo; no era físico ni imaginario, no era demostrable ni claro; lo único que sabía era la realidad de su visión.
Otra noche la luz repitió sus palabras, pero algo más despejadas, informó con hechos: “No es tu hija, no puede serlo. Tu vida no es tuya, tu vida no existe; tú no tienes vida.”
De este modo, sufrió cada noche una vivencia absurda; luces y sombras, vidas y muertes, que aparecían ante sí. Querían confundirle, querían enloquecerle para que así creyera que él no existía.
El viejo del sillón se volvió loco y el mundo enloqueció. La verdad es: si la muerte enloquece,el mundo lo hace; si la muerte no vive, el mundo muere.

Gran blog, un enorme placer leerte. Te invito de manera cordial a que visites el Blog de Boris Estebitan y leas uno de mis escritos titulado "La Balada de Dracula"
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