Las mujeres mayores en un banco tomando el sol; paseando con sus maridos de la mano, sonriendo dulcemente a sus nietos... a los suyos. Pero, ¿qué sucede con el resto?
Al igua que sus manos, su persona se va arrugando. Las manchas de la desconfianza brotan en la fina piel;los anillos de sus dedos aquieren una nueva forma.
La forma del anillo que recibió hace 50 años ha cambiado, o más, bien ellas lo han cambiado.
En algún momento fueron jóvenes, pero parecen haberlo olvidado.

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