Existen muchos tipos de miedo: el miedo a la oscuridad, el miedo a los insectos, el miedo a las alturas, miedo al dolor, miedo al sufrimiento...
Existen muchos más, pero los más perturbadores son los dos últimos nombrados. El miedo que tiene el hombre más valiente del mundo.
El temor a que alguien o algo te cause dolor o sufrimiento es propio del ser humano, pero aún peor es el miedo que se siente al ver el sufrimiento y dolor en la persona que más quieres. Ese miedo inicial se multiplica y, hasta lo más cotidiano, se hace terrible.
Las lagrimas que se derraman son aún más amargas y a medida que recorren tu rostro te das cuenta de lo inútil que eres ante ese sufrimiento ajeno, por lo que las minúsculas gotas saladas nacen con mayor intensidad, más amargas; tanto que arden sobre la piel, los labios y los ojos.
No se deben temer los sustos, ni a los monstruos; teme lo que no puedas reparar, teme el dolor y las lagrimas en la persona que más quieres.

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